The International Crisis Group confeccionó un informe que recomienda a Egipto resolver sus problemas sociales y económicos para acabar con la militancia extremista.
La península del Sinaí se ha convertido en un escenario peligroso para la región: las diferencias entre palestinos y beduinos locales han favorecido la formación de un nuevo grupo terrorista islámico: al-Tawhid wal Jihad (un dios y jihad). Las peleas entre ambas comunidades han dejado más de 100 muertos por atentados con bombas desde 2004.
Egipto ha culpado a al-Tawhid wal Jihad de los atentados en Sinaí, y dice que el grupo está conformado por beduinos de Sinaí con visiones extremistas. Las agencias extranjeras de inteligencia especularon con la colaboración de este grupo con al-Qaeda, sin embargo nadie ha podido aportar pruebas. Por lo tanto el informe deduce que el origen y motivación del extremismo egipcio se encuentra exclusivamente en la misma comunidad. En los últimos años, Egipto ha hecho de la seguridad su política principal, ignorando los problemas sociales y económicos de la península, exacerbando el descontento entre ambas poblaciones.
“La aparición de un movimiento terrorista donde no existía ninguno previamente, es síntoma de las tensiones y conflictos culturales de Sinaí y su problemática relación con el estado-nación egipcio” dice el informe. El gobierno desfavorece a los locales en cuanto a trabajos y viviendas, y ha desarrollado rápidamente una infraestructura turística en el sur de Sinaí, siendo el norte -donde vive la mayor parte de la población- una de las áreas más pobres del país.
El informe recomienda, entre otras cosas, implementar nuevas políticas que fomenten las tradiciones y lenguas distintivas de Egipto como herencia nacional. La población de Sinaí también debe ser integrada a la vida política nacional, aunque esto último depende de reformas políticas que no están presentes en el horizonte.



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