Hoy voy a comentar sobre los errores comunes que cometen los grupos nacionales con aspiraciones a independencia. Los considero errores sin entrar a juzgar su validez legal o moral, tomo en cuenta el entorpecimiento que causan al objetivo de los movimientos.
1) No reconocer al opresor. Los grupos independentistas tienden a no reconocer la autoridad que los gobierna. Esto dificulta un entendimiento entre las partes. Es importante no antagonizar con quien impide la independencia. Expresiones de disconformidad no causan inconvenientes, pero negar la existencia no trae ventajas. El negado podría hasta sentir que se aboga más por la destrucción que por la creación del nuevo espacio nacional.
Este error retrasa considerablemente la causa, dificulta la negociación que podría tener que llevarse a cabo de manera indirecta a través de un mediador.
A los ejemplos, los palestinos negaron durante años la existencia de Israel. En las últimas 2 décadas, parecen haberse dado cuenta que quien decidirá retirarse de Ribera Occidental es justamente Israel. Por eso Arafat, y ahora Abbas, negocian directamente con Israel, lo que puede interpretarse como un reconocimiento implícito, suficiente por el momento. Negar el Estado de Israel es inoportuno, porque está allí para quedarse. El movimiento palestino debería desplazarse del concepto “Palestina ocupada” hacia “Palestina” como acepción moderna (Cisjordania y Gaza).
Al respecto, Marcos me comentaba con sapiencia: “Sería un avance que el palestinismo se conciba a sí mismo como movimiento separatista y deje atrás la idea integracionista”.
2) Utilizar la violencia. Además del posible espiral de violencia y la irrecuperable pérdida de vida humana, dificulta el diálogo. Se entra en otra dinámica, la del debate sobre fuerzas. Se pierde tiempo resolviendo conflictos armados momentáneos mientras no se trata el tema de fondo. Alarga la discusión, desgasta a sus interlocutores. Encima el movimiento podría comenzar a ser considerado violento, lo que debilita la causa.
3) Terrorismo. Similar al anterior. El terrorismo siempre debilita la causa; aún peor, trae duda sobre la validez del reclamo. Acá tenemos que diferenciar la clase de terrorismo ejercida. Reconozco dos tipos: actividad terrorista contra los blancos militares/gubernamentales del ocupante, y deliberado contra civiles.
El primero es “menos grave” que el segundo. Está dirigido hacia el aparato represivo o de seguridad del ocupante. Probablemente su fruto sea el contrario al esperado y endurezca la posición del enemigo. Ejemplo de este tipo de terrorismo fue el Ejército Republicano Irlandés a partir de 1969, y ETA en la actualidad. En algún punto, ambos asesinan civiles.
El segundo tipo de terrorismo castiga deliberadamente a civiles inocentes. De nuevo se obtiene la respuesta contraria a la deseada. Los que lo sufren acotarán el margen de movimiento de su Estado, presionarán para no negociar o para hacer pagar a los terroristas. Todo esto significará el retraso del proceso de independencia.
Es especial el terrorismo como método porque todo Estado que lo sufre, lo rechaza. Es una decisión unánime en el plano internacional. Es una materia no definida que ningún Estado está dispuesto a legitimar. Si se reconoce el terrorismo como método eficaz para obtener el fin político, repercutirá de inmediato en la región, y más tarde en el mundo.
Una vez utilizado el terrorismo, es difícil volver al status anterior.
3) Rechazar libertades parciales. Este problema implica que los separatistas tienen una postura absolutista. Si se les ofrece una libertad parcial (digamos, autonomía completa), ¿por qué no aceptarla? Si lo que realmente quieren es independencia, bienvenido sea cualquier paso en esa dirección.
El opresor puede temer por su desestabilización política u otros factores, es entendible que no se desprenda de la región de una sola vez. Por eso actúa en capas, primero reconociendo la postura, luego otorgando libertades de forma progresiva hasta llegar a la independencia completa. Cualquiera de estos pasos, implica un reconocimiento mínimo por parte del Estado con los movimientos separatistas.
Cuando se fuerza el “todo o nada”, generalmente el resultado es nada.
En resúmen. Los puntos arriba mencionados son los errores en los que casi siempre incurren los movimientos separatistas/independentistas. Son motivo de degeneración de la negociación. Siempre que se incurre en alguno de ellos, la discusión se desvía y no se trata la validez de la causa.
Los problemas principales de estos casos no se deben a las cuestiones de fondo, sino a las formas, que derivan en violencia y prolongan innecesariamente el conflicto. Como “consejo” -si se me permite-, recomiendo tener más profesionales de las relaciones internacionales, políticas, negociación, y menos “expertos” en la causa.



En cuanto al terrorismo como “actividad terrorista contra los blancos militares/gubernamentales del ocupante”, creo que fue Tzipi Livni la que una vez dijo que no consideraba tales ataques como terroristas. La verdad es que ignoro si, técnicamente, el terrorismo se define más por sus metodología o por sus blancos.
tienes bastante razón!