17
Nov
08

Soluciones para Afganistán

Me gustan las ideas de David Kilcullen (consejero del Departamento de Estado de EEUU, militar australiano y antropólogo) sobre Afganistán. Esta semana estuvo en el programa de Fareed Zakaria y escribió para The New Yorker.

Kilcullen propone cambiar el foco de la guerra en Afganistán. De combatir al enemigo a proteger la gente. El principal problema, según él, es que el nuevo gobierno afgano es inefectivo y corrupto; por lo tanto pierde apoyo de la gente y de la comunidad internacional rápidamente.

The classical counterinsurgency theorist Bernard Fall wrote, in 1965, that a government which is losing to an insurgency isn’t being out-fought, it’s being out-governed. In our case, we are being both out-fought and out-governed for four basic reasons:

  1. We have failed to secure the Afghan people.
  2. We have failed to deal with the Pakistani sanctuary that forms the political base and operational support system for the Taliban, which creates a protective cocoon around senior al Qaeda and Taliban leaders.
  3. The Afghan government has not delivered legitimate, good governance to Afghans at the local level.
  4. Neither we nor the Afghans are organized, staffed, or resourced to do these three things; partly because of poor coalition management, partly because of the strategic distraction and resource scarcity caused by Iraq, and partly because, to date, we have given only episodic attention to the war.

(en el artículo los 4 puntos están desarrollados)

La guerra en las áreas rurales demanda un número importante de recursos y personal, logran dañar parcialmente a al-Qaeda y a los civiles. Pero no le da a los afganos ninguna sensación de seguridad porque dejan desprotegidas las ciudades, donde el talibán aprovecha para ocupar los espacios vacíos.

Combatir en áreas remotas y rurales es contrario a la seguridad que se pretende dar a los afganos. Por ejemplo Kandahar y Lashkar Gah, las dos ciudades más importantes del sur, han sido abandonadas por completo y el talibán ocupó espacios vacios. Allí, ya hay trece cortes islámicas para ocuparse de conflictos civiles; lo que demuestra una clara ausencia del nuevo Estado afgano.

Otro problema es que Estados Unidos está entrenando a la policía afgana como si fuera un ejército. Están preparados para combatir talibanes, pero no para ejercer la tarea propia del policía en centros poblacionales.

Para el tema de Pakistán, Kilcullen organiza la política antiterrorista en tres términos. A largo plazo, fortalecer el Estado pakistaní. A mediano plazo, actividades anti insurgente. A corto plazo, lo que llama “counter-sanctuary strategy”.

Los dos artículos son muy recomendables, y ayudan a comprender la complejidad de un conflicto que generalmente es simplicado en las discusiones. Hay que diferenciar talibanes ideológicos de ocasionales, y los miembros de al-Qaeda; así como las diferencias étnicas y tribales. Además de, por supuesto, conocer la historia. Los afgananos pashtun son particularmente sensibles a las invasiones…


4 Respuestas a “Soluciones para Afganistán”


  1. Jueves, Noviembre 20, 2008 a las 2:57 pm

    Todo lo que concierne a ese país es realmente complicado. Buena información.


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