Con el tema de Gaza, esta noticia quedó tapada. Antes del inicio de la operación, comenzaba a desarrollarse un debate interesante entre los libaneses: ¿Debe Líbano negociar con Israel?
En primera instancia, las principales facciones políticas rechazaron la idea de negociar. Saad Hariri (Movimiento Futuro) dijo: “We want just peace for Lebanon and Syria. We hope peace is achieved between Syria and Israel, but for our part we don’t want to engage in direct negotiations”. También criticó a Siria por negociar con Israel y querer demarcar las fronteras del Golán, cuando se niega a hacer lo mismo con las granjas de Shebaa.
El único ministro de Hezbollah en el Gabinete, Mohammad Fneish, también rechazó el diálogo con Israel: “There is no need for negotiations as long as our rights are clear. Israel is the aggressor and the occupier and we are not willing to compromise any of our rights”. El número dos de Hezbollah, Sheikh Naim Qassem, fue más lejos y comprometió a la organización a “liberar Palestina desde el río hasta el mar” (es decir, la destrucción de Israel).
Fawzi Salloukh (Amal), Ministro de Relaciones Exteriores libanés, contó que Líbano ya rechazó propuestas de diálogo que hizo Israel.
Los políticos cristianos siguen demostrando una complejidad y fragmentación mayor a la de otras minorías. Un bloque cristiano se separó de Hezbollah. Amine Gemayel, hijo de Pierre Gemayel (fundador de la Falange), atacó a Qassem. Dijo que sus declaraciones van en contra de compromisos adquiridos por Hezbollah, que lo limitan a defender Líbano dentro del territorio y no afuera.
Otro cristiano destacado, Michel Aoun, sorprendió sugiriendo a Líbano que inicie negociaciones directas con Israel junto a Siria, los tres en la misma mesa. Es importante recordar la opinión de las distintas facciones cristianas, porque como dije antes, son los king-makers en Líbano.
Estados Unidos, le pidió a Israel que no venda Líbano a Siria para obtener la paz. Negociaciones entre Siria e Israel pueden llevar a que se reconozca que Damasco es la única fuerza que puede controlar a Hezbollah en Líbano. Cualquier arreglo entre Israel y el régimen de Assad puede potencialmente dañar la soberanía libanesa o dejarla a merced de Siria. Acá la propuesta de Michel Aoun aparece como una solución que complicaría el proceso, pero arrojaría un resultado que incluya a todo el Levante.












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