Oriente Miedo

Sábado, Junio 13, 2009

All the Shah’s men

Archivado en: Irán — Fernando @ 2:51 am
All the Shah's men.- by Stephen Kinzer

All the Shah's men.- by Stephen Kinzer

“All the Shah’s men. An American coup and the roots of Middle East terror”, de Stephen Kinzer, es un libro que trata del golpe de Estado en Irán 1953.

En estilo semi-narrativo, el autor logra compilar un certero recuento del golpe de Estado que derrocó al Primer Ministro iraní Mohammed Mossadegh. Tras el libro, parece haber un trabajo de investigación intenso, que se evidencia en la variedad de citas. Sin embargo, están pésimamente organizadas y por momentos las fuentes se vuelven demasiado one-sided. Si bien el libro no alcanza la claridad narrativa y trabajo de fuentes visto en Ghost Wars, el resultado en general es más que aceptable.

El relato comienza centrándose en la situación de la Anglo-Iranian Oil Company (AIOC) y el ascenso de Mossadegh al poder. AIOC mantenía a los iraníes en condiciones de trabajo indignantes. Se suponía que era una sociedad entre ambos países, pero Irán sólo recibía el 17% de las ganancias y  no podía acceder a los registros contables; tras esta restricción se esconden las verdaderas ganancias de una empresa muy rentable. Al mismo tiempo, Estados Unidos y Arabia Saudita lograban el acuerdo del 50-50%.

Mossadegh asume encarnando la indignación de muchos iraníes. Distintas situaciones profundizan el malestar entre las partes de la AIOC. Como es sabido, el conflicto sufre un quiebre irreversible con la nacionalización de la compañía petrolera. A partir de ahí, una seguidilla de enfrentamientos entre Mossadegh y el Reino Unido transcurren en cortes y foros internacionales.

En medio de la disputa, comienza a maquinarse un plan que sentaría precedentes en Medio Oriente y el mundo. El libro describe con éxito la articulación entre ingleses, americanos e iraníes para derrocar al Gobierno persa. Kinzer alcanza a mostrar con detalle cómo se arma un golpe de Estado; desde las decisiones políticas de altos oficiales, hasta la organización de protestas falsas, pasando por propaganda en medios y soborno de fuerzas de seguridad. El penúltimo capítulo contiene un emocionante desarrollo hora a hora (y a veces minuto a minuto) del golpe de Estado. Finalmente, es impuesto el Gobierno de Mohammad Reza Shah. Hasta aquí llega el relato de “All the Shah’s men”.

En los próximos 25 años, el Shah reinó con mano de hierro. Su mandato se volvió cada vez más aislado y dictatorial. A finales de los 70s emerge la figura de Ruhollah Khomeini; y en 1979 ocurre la Revolución Islámica. Shah otra vez se exilia, pero esta vez no podría volver mediante un golpe organizado por la CIA. En los primeros años sobrevolaban los valores de Mossadegh, democracia, libertad, nacionalismo, soberanía, pero Khomeini tenía otros planes.

Los hechos de 1951-1953 pueden ser considerados el primer paso hacia la Revolución Islámica. Aún hoy se analizan las implicancias de la Operación Ajax. La disputa económico-imperial entre la AIOC e Irán, no debe ser vista sin el apropiado contexto del mundo post guerra y Guerra Fría. Algunos en la administración americana respondían a intereses económicos ingleses, pero otros estaban preocupados por la posible caída de Irán al comunismo.

La respuesta a las preguntas ¿Qué hubiera pasado si EEUU no intervenía? ¿Caería Irán al comunismo? permanecen un misterio. El grado de organización del partido comunista iraní Tudeh es disputado. Tampoco se sabe por qué la Unión Soviética no ordenó al Tudeh apoyar a Mossadegh contra el imperialismo, o intentar tomar el poder aprovechando el caos de los últimos meses de su gobierno. Hasta el día de hoy, Moscú sigue negando el acceso a documentos oficiales sobre este tema. Posiblemente, uno de los errores de Mossadegh fue creer que su problema con la Anglo-Iranian Oil Company estaba totalmente aislado del mundo bipolar que tanto preocupaba a los occidentales. Por su parte, los ingleses ofrecían respuestas del siglo XIX para problemas del siglo XX: con una falta total de tacto con la realidad.

Operación Ajax abrió el camino para el derrocamiento de gobiernos alrededor del mundo por parte de Estados Unidos. En todos los casos con consecuencias contraproducentes y erráticas. Kermit Roosevelt (hijo de F.D. Roosevelt) fue el planeador principal del golpe desde la estación de la CIA en Teherán. Él notó el peligro inherente en este tipo de políticas y advirtió a la Casa Blanca que no era el camino a seguir. Fue designado para derrocar el Gobierno de Guatemala, pero rechazó el ofrecimiento.

¿La raíz del terrorismo?

Salvo las falencias arriba mencionadas, el trabajo histórico del autor es muy bueno. El último capítulo intenta ofrecer conclusiones. Kinzer desarrolla brevemente la teoría del subtítulo: este golpe de Estado es la raíz del terrorismo en Medio Oriente. El razonamiento es el siguiente: se parte del golpe de Estado, que impuso la dictadura de Shah, que de alguna forma originó la Revolución Islámica. El nuevo Estado islámico financió y armó a Hamas, Hezbollah y otros grupos de Oriente. Irán-Hezbollah están implicados en el atentado de Beirut 1983, Argentina 1994 y Arabia Saudita 1996. Inspiró a los talibanes, que tomaron Kabul y brindaron la base a Osama bin Laden con al-Qaeda, que planeó los ataques del 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos. Kinzer dice que “se puede trazar una línea de puntos desde el derrocamiento de Mossadegh hasta el 9/11″.

Esta línea de relaciones causa-efecto es puramente especulativa y débil en algunos puntos. Si bien es innegable la relación entre la República islámica de Irán y el terrorismo internacional, no se puede decir que sea la raíz del mismo. Al hacer esta afirmación, Stephen Kinzer ignora por completo otros procesos de la región. Los desarrollos del Egipto 1920 en adelante son tan importantes a la hora de sembrar las raíces del terrorismo internacional como los de Irán 1953. De Egipto nace Hermandad Musulmana, con desviaciones varias, siendo Jihad Islámica y Hamas las más destacadas. Ayman al-Zawahiri, número 2 de al-Qaeda, también empezó en esta organización. Y Sayyed Qubt (1906-1966), otro egipcio miembro de HM, es hoy uno de los ideólogos más citados por jihadistas alrededor del mundo. Todas estas estructuras son anteriores al golpe de Estado de 1953.

Es difícil establecer una relación simple entre Irán y los talibanes como lo hace Kinzer. La inspiración de los talibanes proviene inicialmente del Este: India, la ciudad de Deobandi. A su vez los deobandi estaban inspirados por los saudíes, y el ideólogo Muhammad ibn Abd-al-Wahhab (1703–1792). Osama bin Laden, encuentra sus fundamentos ideológico en el egipcio Sayyed Qubt más que en la Revolución Islámica iraní. Hay que aclarar también que deobandis (talibanes), qubtistas, y khomeinistas están a las antípodas dentro del extremismo islámico, al punto que los musulmanes shias fueron declarados, por los talibanes, uno de los cuatro enemigos del islam.

Sí se puede decir que la Revolución Islámica fue una más de las influencias de estos grupos, pero de ninguna manera la raíz. De los afganos, estuvieron influenciados por una variedad de países que van desde Pakistán, India, China hasta Arabia Saudita (con la cadena de madrasas religiosas en las áreas remotas) y Turquía. Los mujahedeenes ya existían antes de 1979. Es cierto que Irán apoyó a los guerrilleros no talibanes del norte, y a unos pocos talibanes, en especial la facción de Gulbuddin Hekmatyar.

Por estas razones, la teoría del autor de “All the Shah’s men” es simplista e inconsistente. Más que la raíz, la Revolución Islámica fue un estímulo considerable para el terrorismo en Medio Oriente. “All the Shah’s men” y los eventos de Irán 1951-1953 deben ser estudiados con atención, en ellos yace una advertencia desde el pasado; para que consideremos el uso de intervenciones en la política exterior.

La destitución de Mossadegh implanta un régimen que sin duda es el origen de la Revolución Islámica. Se dice que el aleteo de una mariposa puede causar un huracán en el otro extremo del mundo. Un plan de la CIA termina concibiendo un régimen islámico, cuyas ramificaciones, como el apoyo al terrorismo internacional, son más que concretas. Uno de los obstáculos para percibir semejante despropósito es la visión a corto plazo: durante los 25 años siguientes a 1953, Irán vivió relativa seguridad. El aparente éxito de Operación Ajax, llevó a los estadounidenses a confiar en ese tipo de políticas. En décadas posteriores, gobiernos de América Central, Sudamérica y Sudeste Asiático fueron derrocados por Estados Unidos. Pero a final de cuentas, la historia demostró, una vez tras otra, que todo movimiento evoca una respuesta.

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