El domingo 23 tuvieron lugar en Túnez elecciones nacionales. Se eligió una Asamblea Constituyente que formará un gobierno de transición para redactar una constitución y normalizar la transición democrática.
Aún no hay resultados oficiales, pero todas las tendencias señalan al Ennahda como ganador. Ennahda, o al-Nahda, es un partido islámico, pero esto no quiere decir que busque un Estado islámico. Al igual que los revolucionarios en Libia y Egipto, en Túnez se mira como modelo de democracia islámica a Turquía, no Irán (que es aún menos popular desde la represión a los manifestantes en 2009).
Ennahda identifica el lugar de la religión en la política de la misma manera que la democracia cristiana europea o el AKP de Turquía. Desde Ennahda hablan de “reconciliar los principios islámicos con la democracia de estilo occidental”1. Su líder, Rached Ghannouchi, tiene un historial de oposición a Ben Alí, que le costó años en prisión y 20 años en el exilio. Como señala Michael Collins Dunn, Ghannouchi tampoco es un islamista conservador tradicional, sino más bien moderno; cuando se tuvo que exiliar no eligió Irán, Arabia Saudita o Afganistán, sino Inglaterra y Francia.2
Pionero
Túnez fue el primer país en levantarse y celebrar elecciones de la “primavera árabe”. Pero también fue el primero en introducir la ideología constitucionalista en Medio Oriente. Tras el edicto del bey en 1857, Túnez redactó su constitución parlamentaria. Otras potencias regionales le siguieron: el Imperio Otomano en 1876 e Irán en 1905.3
Renacimiento
Ennahda (النهضة) significa “el renacimiento”, y es un concepto histórico. Dichos movimientos surgieron con intermitencias en todo el mundo islámico, desde Marruecos hasta Indonesia, como respuesta al imperialismo de varios países en los siglos XVIII, XIX y primera parte del XX. Estos movimientos reivindicaban lo islámico como defensa ante la invasión cultural; en algunos casos dio como resultado tendencias conservadoras del islam. Otros renacimientos fueron producto de la liberalización política, y originaron tendencias artísticas centrífugas influyentes en la región.
Uno de los renacimientos más trascendentales fue el movimiento cultural de Egipto (Nahdat Masr) a fines del siglo XIX. Uno de su exponentes fue el escultor egipcio Mahmud Mukhtar, cuya obra Nahdet Misr (Despertar egipcio) representa una esfinge que se eleva junto a una mujer con su velo levantado. Esta evocación deliberada del pasado faraónico genera conciencia del sentimiento nacional.4
El ganador de las últimas elecciones tunecinas, Ennahda, seguro tiene en cuenta el bagaje intelectual que el nombre de su partido político acarrea.
1. New York Times, Tunisian hold first vote since revolution, 23/10/2011
2. Middle East Institute, Thoughts on learning to live with al-Nahda , 24/10/2011
3. The New Cambridge History of Islam (Cambridge University Press, 2011), Volumen 6, p.392
4. Ibid., p.607




Gracias Fernando, excelente tu artículo!
Comentario por marta salazar — Martes, octubre 25, 2011 @ 11:27 am