Archivos para la Categoría 'Afganistán'

22
May
09

Indios en el valle de Swat, Pakistán

Una noticia de último momento indica que indios están peleando contra pakistaníes en el valle de Swat bajo el disfraz del talibán [advierto que las imágenes son muy fuertes, link].

Las relaciones entre el servicio de inteligencia de pakistaní (ISI) y los talibanes se estarían deteriorando rápidamente desde que Estados Unidos invadió Afganistán. Como resultado, la influencia de Pakistán sobre Afganistán se ve debilitada. India aprovecha el vacío para ganar terreno y virtualmente rodear a su enemigo. De ahí los rumos de las últimas semanas que señalaban a India como instigador de la insurgencia talibana dentro de Pakistán.

No es la primera vez que el enfrentamiento entre los dos países cruza las fronteras mediante medios no convencionales. Se sabe de guerrillas y ataques proxys de ambas partes en Kashmir, Sri Lanka y Afganistán. El 7 de julio de 2008, un auto bomba explotó en la embajada india en Kabul, matando a 45 personas. El blanco elegido, método y lugar de ejecución del ataque terrorista parecen un mensaje de Pakistán para demostrar que todavía posee medios suficientes en para dañar a Afganistán e India cuando lo desee.

En el análisis del conflicto indo-pakistaní, se suele decir que a en la actualidad Pakistán no posee nada que India quiera. Por lo tanto, se considera a India a la defensiva más que en posición de atacar. Pero Pakistán no posee algo que India sí quiere: estabilidad política y disciplina en sus cuadros. La carencia de ambos items son el mayor peligro para India; peligros traducidos en ataques terroristas como el de Mumbai en 26-29 de noviembre de 2008, o las reiteradas tensiones políticas y militares en la frontera común.

En lo inmediato, deben considerarse dos aspectos de la acusación:

  1. Confirmar si nacionales indios y sus proxys están efectivamente detrás de la insurgencia de Swat.
  2. Analizar si actúan como elementos indisciplinados o bajo órdenes de fuerzas de seguridad e inteligencia indias. (Los llamados rogue elements indios son plausibles, aunque menos comunes que los pakistaníes).

Si se corrobora la veracidad del hallazgo y que actúan por órdenes directas de India, estamos observando un importante cambio en la política de Nueva Delhi. De ser verdad, India estaría orquestando una campaña para desestabilizar al gobierno de Islamabad. O aún peor, escalando intencionalmente el conflicto hacia un enfrentamiento mayor.

06
May
09

Los talibanes y bin Laden

Zabiullah Mujahid, uno de los dos voceros del talibán, otorgó una entrevista exclusiva a CNN. Habló sobre las negociaciones, el Mullah Omar y el narcotráfico, entre otras cosas.

Cuando se le pregunta sobre su relación con al-Qaeda, responde: “We are not under the command of al Qaeda: some people are coming to fight and we say welcome”. Pero cuando se pregunta sobre quién está a cargo de la situación insurgente, responde: “We are from the country [Afghanistan], we are the boss, we not have any link with them, they not have any link with us”.

La aclaración de Zabiullah Mujahid sobre quién manda en Afganistán refleja rivalidad. En Iraq, guerrilleros extranjeros de al-Qaeda llegaron y se apropiaron de la insurgencia contra la ocupación, dejando en un segundo plano a los inexperimentados iraquíes. En Afganistán la situación es diferente: los talibanes son más experimentados que al-Qaeda en conflictos guerrilleros, y no permitieron que sobrepase a los afganos como hicieron con los iraquíes.

Como indica el periodista, los talibanes tienen relaciones con al-Qaeda, pero dentro del extremismo islámico sus ideologías están en las antípodas:

La ideología de los talibanes es el deobandismo, combinada con los códigos tribales de los pashtunes (pashtunwali). La de al-Qaeda es el “qutbismo”, del autor egipcio Sayyed Qutb. Entre los ideólogos que predican jihad contra los no musulmanes y/o el derrocamiento de gobiernos apóstatas, Qutb es el más influyente1. [Sobre las diferencias entre deobandis y saudíes, ver post anterior].

Si la relación entre al-Qaeda y los talibanes no es tan buena, ¿por qué no entregaron a Osama bin Laden cuando estaban en control de Afganistán?

Bin Laden buscó la protección del régimen del Mullah Omar aprovechando los códigos de lealtad tribal. Los talibanes son en su mayoría pashtuns, por lo tanto comparten el pashtunwali 2. Uno de los conceptos primarios del pashtunwali es el nanawate: “el derecho al asilo y la aceptación obligatoria de una oferta de tregua” 3.

1. CTC, Militant ideology Atlas, Executive report, p.8.
2. Para una explicación del pashtunwali, Ali Wardak, Jirga: A traditional mechanism of conflict resolution in Afghanistan.
3. Louis Dupree, Afghanistan, 126.

30
Abr
09

Entrevista con Turki al-Faisal; contrainsurgencia social

El Príncipe Saudí Turki al-Faisal dió una entrevista al Washington Times, y habló de Pakistán.

Turki le resta dramatismo a la situación de Malakand. Cree que la situación va a estar controlada siempre y cuando el ejército de Pakistán permanezca intacto. Pero sugirió que el gobierno pakistaní no encontró una forma de pelear contra los talibanes, que no son una organización monolítica.

Es importante escuchar a Turki al-Faisal por su experiencia en la región. Él dirigió el servicio de inteligencia saudí durante dos décadas, trabajó con los talibanes en los 80s y se reunió varias veces con Osama bin Laden para convencerlo de que cambie de rumbo.

Contrainsurgencia social en Afganistán [CSM]

En un valle de Afganistán, Estados Unidos, el gobierno Afgano y líderes tribales están ejecutando un plan para desactivar la insurgencia. Los guerrilleros reciben dinero, trabajo y tierras para abandonar la actividad insurgente. Así los habitantes pasan a una vida normal, abandonan la actividad ilegal y combaten a los que no lo hacen.

Un ejemplo de cómo funciona todo esto es el caso de “Ismail”, un comandante que no quería abandonar la resistencia. Otros guerrilleros retirados le dicen que no es la forma de seguir, pero él se resiste. En un largo encuentro con 18 líderes tribales intentan sin éxito convencerlo. Finalmente, un anciano (muy respetados en las tribus) le indica: “Si seguís peleando, los americanos van a seguir atacando nuestra aldea y nuestros civiles van a sufrir. Te haremos responsable”. Esta clase de presión militar y tribal, sumada a la oferta de trabajo, persuaden a los insurgentes. Los conversos pueden convencer a sus pares; por ejemplo el comandante Ghafor Khan trajo consigo a 60 de sus hombres a favor del gobierno.

Estos tipos de esfuerzos son consistentes con la definición de la nueva guerrilla afgana. Los “talibanes” de Afganistán ya no son aquellos fanáticos organizados, relacionados con al-Qaeda y el gobierno del Mullah Omar. Estos guerrilleros no tienen objetivos mundiales, ni siquiera nacionales; su paso a la clandestinidad está relacionado con causas estrictamente locales. Nunca tuvieron planes insurgentes, pero se integraron a la resistencia por motivos casuales (aldea atacada, familiares muertos, situación económica, intimidación, etc), ellos son guerrilleros accidentales.

16
Abr
09

El problema talibán en Pakistán

La lucha contra los talibanes se está desplazando hacia Pakistán. Una las causas es el efecto globo de la pelea contra-insurgente; la naturaleza elusiva de los combatientes hace que cuando no puedan retener un territorio simplemente se vayan a otro (algo similar había ocurrido en Iraq). También complica la situación indisciplina e insubordinación del ISI y ejército paquistaní ante el gobierno civil de Islamabad.

La última guideline de Estados Unidos une a ambos países bajo el acrónimo AfPak, reconociendo que el éxito de Afganistán depende de Pakistán. La relación entre ISI y los talibanes data de 1980s, durante la invasión soviética. Pakistán (al menos sus servicios de seguridad) apoyaron a los talibanes como el grupo más eficiente para atacar a los soviéticos en un intento de detener la expansión comunista en la región. Pero con el desarrollo de al-Qaeda y sus campos de entrenamientos, se consolidó la relación por la utilidad de estos grupos para entrenar combatientes irregulares contra India.

La jihad deobandi cruzó otra frontera más: de Afganistán a Pakistán, llegó a India. Por lo menos en el entrenamiento de insurgentes, Pakistán apoya a los talibanes porque quiere acosar a India.

La solución de Afganistán es regional, incluye por lo menos a tres países. En primera instancia, Afganistán no debe ser visto por Pakistán como una zona de prueba de políticas. Tiene que ser respetado, y ambos tienen que actuar como pares estableciendo una zona de estabilidad e intereses comunes. En la segunda etapa, Pakistán tiene que dejar de apoyar talibanes, quienes entrenan pakistaníes y cachemiris para atacar a India.

Mientras Pakistán sienta que las políticas de India son una amenaza, va a apoyar a los talibanes. En algún punto es contradictorio, porque el apoyo a los talibanes causa situaciones como las de Swat, que expanden la zona de influencia de Tehrik-i-Taliban, territorios donde reina el desgobierno.

En una entrevista con el Sydney Morning Herald, David Kilcullen dice: “It requires regional architecture to give the Pakistani security establishment a sense of security which might make them stop supporting the Taliban”. Pero al diseñar políticas para Pakistán, se dan los siguientes problemas:

In Afghanistan, it’s easy to understand, difficult to execute. But in Pakistan, it is very difficult to understand and it’s extremely difficult for us to generate any leverage, because Pakistan does not want our help. In a sense there is no Pakistan – no single set of opinion. Pakistan has a military and intelligence establishment that refuses to follow the directions of its civilian leadership. They have a tradition of using regional extremist groups as unconventional counterweights against India’s regional influence.”

Al parecer, Estados Unidos está en un deadlock con Pakistán, similar a la situación con Afganistán en los 1990s. Como sabemos, la irresolución de la cuestión afgana tuvo consecuencias catastróficas, por lo tanto el tema de Pakistán requiere toda la atención posible.

12
Abr
09

El pasado como un prólogo

Marcos me pasa este artículo que pone en duda la comparación entre la invasión soviética (1979-1989) y la actual invasión de Afganistán.

Esa comparación siempre me pareció equivocada. En cuanto a lo militar, ambas potencias tenían de los ejércitos más avanzados de sus tiempos. La Unión Soviética ubicó 115.000, sumadas a las 100.000 del gobierno comunista de Afganistán; la OTAN no logra reunir muchas tropas, pero posee superioridad aérea indiscutible.

A diferencia de la Unión Soviética, Estados Unidos es una democracia liberal no sólo en lo nominal, sino en los valores que esto presupone. Los conscriptos soviéticos estaban desganados y con miedo; los soldados estadounidenses son voluntarios y profesionales. Estados Unidos lleva al plano militar lo que lo hizo exitoso en lo social: la habilidad de revisarse a sí mismo y cambiar el rumbo cuantas veces sea necesario. Políticos, militares y científicos revisan y enmiendan la política de Afganistán; el Gobierno no es cerrado y reclusivo, está abierto a las críticas y proposiciones. La capacidad innovadora de Estados Unidos parece ilimitada y ciertamente lo diferencia de la fallida Unión Soviética.

Los mujahedeenes actuales no reciben un flujo de armas constante de otros países, cómo sí lo hacían durante la invasión soviética. En los 80s, la resistencia recibía apoyo militar de una variedad de países que iban desde China y Turquía hasta Arabia Saudita y Estados Unidos a través de Pakistán. Hoy la coalición se encargó de cerrar las fronteras, con la ayuda de Irán y Pakistán.

Un comentarista marcó algo interesante: en ambos casos Pakistán actuó como spoiler. Antes armando a los mujahedeenes, y ahora no actuando contra los talibanes.

Si bien Estados Unidos tiene algunas ventajas, todavía debe aprender del pasado. Ninguna invasión en Afganistán tuvo éxito sin el apoyo de la gente. Sucesivos imperios, incluído el soviético, no puedieron consolidar el poder cuando tuvieron a los afganos en contra. Estados Unidos aún tiene posibilidades de ganar la guerra si cambia de estrategia. Como vengo diciendo, tiene que cambiar lo antes posible a una estrategia centrada en la población en lugar del enemigo, para no perder su apoyo y así no empantanarse en Afganistán.

02
Abr
09

Ghost Wars

Ghost Wars.- by Steve Coll

Ghost Wars.- by Steve Coll

Ghost Wars, de Steve Coll, narra la historia secreta de la CIA, Afganistán y Bin Laden, desde la invasión soviética hasta el 10 de septiembre de 2001.

En este libro, Coll logra la narrativa de los hechos que precedieron los ataques del 11 de septiembre de 2001 más detallada hasta el momento.

El libro se concentra en cómo la CIA enfrenta las distintas situaciones de Afganistán, pasando por la invasión de la Unión Soviética, la guerra civil y el ascenso del talibán. Ghost Wars provee elaboradas (nunca simples) explicaciones sobre el avance del taliban y los orígenes de al-Qaeda.

Para este proyecto, Steve Coll se basa en cientos de entrevistas con los personajes principales, desde Presidentes y directores de servicios de inteligencia, hasta case officers y mujahedeenes. También obtiene acceso a archivos previamente clasificados de distintas agencias estadounidenses y soviéticas. La documentación del trabajo es simplemente excelente. La última edición, fue actualizada con nuevo material desclasificado y el informe de la Comisión 9/11. Estos aportes no hacen más que confirmar la versión original del  libro, lo que brinda aún más credibilidad al profesionalismo del periodista. Con el paso del tiempo, algunas fuentes salieron del anonimato por insistencia del autor.

Ghost Wars se divide en tres partes: Blood brothers, The one-eyed man was king, y The distant enemy.

La primera parte, 1979-1989, se incia un mes antes de la invasión soviética. La creciente resistencia armada al gobierno de Najibullah hace que la URSS envíe algunos cientos de tropas para ayudar al comunista afgano. Mientras tanto, la CIA inicia un tímido contacto con los mujahedeens y les provee unas pocas armas a través de Pakistán.

Mes a mes, la resistencia se intensifica provocando la invasión a gran escala de Afganistán. Cuando EEUU ve la efectividad de los insurgentes, la modesta cooperación se transforma en un flujo millonario e irrefrenable de armas y efectivo. En 1989, los soviéticos se retiran humillados de Afganistán. Termina una guerra, comiezan otra.

La parte dos, 1989-1997, relata la guerra civil afgana y el crecimiento del talibán. Najibullah resiste en el poder otorgando concesiones y forjando alianzas. De un pequeño grupo insurgente religioso, nace un movimiento islamista retrógrado que difunde extrañas interpretaciones del islam.

En la última parte, 1997-2001, el talibán está consolidado en el poder y controla la mayoría del territorio. La guerra civil se da por terminada, aunque permanece a baja intesidad durante la conquista de los talibanes. Desde el noreste, Ahmed Shah Massoud y su Alianza del Norte resisten. Al-Qaeda comienza a realizar ataques terroristas internacionales, con la complicidad de los talibanes y algunos miembros de los servicios de inteligencia pakistaníes y saudíes. Para septiembre de 2001, los panjshiris y pashtuns obtuvieron el momentum militar y diplomático para enfrentar seriamente al talibán, pero ya era demasiado tarde.

Desde la huída soviética, Estados Unidos no tuvo una política definida para Afganistán. Los dilemas entre las distintas agencias de seguridad, y departamentos de Estado sumado la indiferencia o indecisión de todos los Presidentes americanos hasta el 2001, paralizaron todo intento de enfrentar la cuestión afgana. Sea ésta la guerra civil, reconstrucción del país, los talibanes, y últimamente el desarrollo de al-Qaeda, Osama bin Laden y los ataques terroristas en suelo americano.

Washington falló constantemente en identificar y enfrentar la amenaza terroista; ajustó su política exterior a los intereses de Pakistán y Arabia Saudita (a pesar de que la evidencia indicaba que sus cuadros habían sido penetrados por los talibanes). En última instancia, Ghost Wars es la triste historia de Afganistán. Golpes de Estado, guerras civiles, opresión y resistencia, invasión. Guerra tras guerra y millones de muertos.

El libro termina el 10 de septiembre de 2001, cuando un plan terrorista de magnitudes impresionantes estaba en camino. Pocas semanas después comenzaría una invasión en Afganistán que causaría miles de muertos, otra vez. Al terminar el libro, no se pude evitar sentir pena por Afganistán y pensar “qué país aciago”.

Ghost Wars es excelente en todos sus aspectos. No es una lectura ligera, pero otorga recompensa. Luego de leerlo, se entiende que los problemas de Afganistán son mucho más complejos y profundos de lo que se reconoce.

Lectura indispensable. 10/10.

[Ghost Wars, ganador 2005 del Premio Pullitzer, categoría No Ficción. 712 hojas. Tapa blanda]

29
Mar
09

Algunos Links

  • Afganistán-Pakistán white paper [PDF]

Este es el famoso white paper que describe la nueva estrategia de Estados Unidos para Afganistán. A decir verdad es bastante mediocre, me desilusionó bastante. Pensé que después de tanta revisión de políticas, Obama iba a escuchar a los expertos y adoptar una estrategia más moderna. Pero no, sólo aumenta la cantidad de soldados (que es irrelevante, recordar la invasión rusa) y propone metas vagas como “mejorar la relación con los civiles”. Punto a favor: une a Pakistán y Afganistán bajo un mismo plan. Espero que la aplicación sea bastante más elaborada que estas seis hojas.

  • Kilcullen sobre Afganistán [NPR]

Como siempre, muy interesante lo que dice el antropólogo australiano. Kilcullen se encuentra trabajando para Estados Unidos como “préstamo” de Australia. Esto le dota de una perspectiva desde adentro de la Casa Blanca, pero al no ser staff permanente tiene mayor libertad para hablar de los errores americanos.

“Militants are elusive, and don’t have to hold and defend territory. Instead of hunting the extremists, the U.S. would do better to focus its efforts on providing the local population with better security as a way to gain their cooperation and trust. It’s slightly counterintuitive, but if you want to make the population feel safe, striking the enemy doesn’t actually help you that much. Example, the U.S. dropping a huge bomb in the middle of night a mile from someone’s house. After they’ve been awoken by the explosion, it’s not particularly comforting to be told that the bomb was intended for a bad guy. It doesn’t make them feel safe”.

Comprehensiva descripción de la actividad socio-económica ilegal en Afganistán. Explica cómo se relacionan crímen organizado, tribalidad y gobernabilidad.

También comenta sobre la “pizza surge”. Es una “surge” muy particular del ejército italiano en Afganistán. Los italianos se encuentran principalmente en Herat, lugar clave para el transporte de sustancias ilegales.

  • Senado en Líbano [NOW]

Es un artículo técnico que evalúa el establecimiento de un Senado de acuerdo al Tratado de Taef. El sistema bicameral, modificaría el confesionalismo político de Líbano.

  • ¿Qué estoy leyendo?

Agregué un widget a la derecha del blog, muestra artículos y noticias que voy leyendo. El accesorio muestra los últimos 10 artículos, pero se actualiza constantemente. Además de verlo en el blog, se puede visualizar por separado en delicious, y hasta tiene RSS/feed. La idea es compartir de manera ágil lo que leo, más allá de los posts. Espero que encuentren en la lista algo que sea de su interés.

28
Mar
09

Nuevo plan de Obama y ataques en Pakistán

Barak Obama anunció un nuevo plan para Afganistán. [1, 2] Sumarán 4.000 tropas a las 17.000 ordenadas cuando asumió. Más allá de este aumento, Obama no anunció grandes cambios.

Hillary Clinton, Barak Obama, Robert Gates durante el anuncio del nuevo plan para Afganistán. (Kevin Lamarque/Reuters)

Hillary Clinton, Barak Obama, Robert Gates durante el anuncio del nuevo plan para Afganistán. (Kevin Lamarque/Reuters)

En cuanto al discurso, sí hay una novedad, que es la inclusión de Pakistán en la esfera de blancos. Si bien los ataques dentro de territorio pakistaní se venían cometiendo desde hace más de un año, ahora parece que habrá menos condicionamientos al momento de cruzar la frontera. Esto también es evidente en las declaraciones de varios oficiales, quienes comienzan a mencionar a Pakistán repetidamente.

Richard Hoolbroke, enviado estadounidense a Afganistán, dijo: “The exit strategy includes governance, corruption, but above all, and this is the single most difficult aspect of what we are talking about today, it requires dealing with Western Pakistan. You can have a great government in Kabul, and if the current situation in Western Pakistan continued, the instability in Afghanistan will continue. Of all the dilemmas, problems and challenges we face, that’s going to be the most daunting, because it’s a sovereign country and there is a red line. And the red line is unambiguous and stated publicly by the Pakistani government over and over again: No foreign troops on our soil.

¿Qué piensa el gobierno de Pakistán cuando EEUU anuncia que violará su soberanía repetidamente? El Presidente Asif Ali Zardari cree que fortalecerá la democracia en su país. Esto es inteligible teniendo en cuenta la desestabilización que provoca el talibán y desgobierno de las áreas tribales. Otra razón para que Ali Zardari acepte sin quejas el nuevo plan, es la vieja disputa entre el servicio de inteligencia ISI (muy penetrado por los talibanes) y los Presidentes civiles de Pakistán. Sin embargo, ataques constantes también pueden aumentar la sensación de desgobierno civil, creando el ambiente para mayor participación ISI-militar en la política.

Bagiari, lugar del ataque terrorista.

Bagiari, lugar del ataque terrorista (NYT).

Siguiendo en Pakistán, un ataque suicida en una mesquita de Bagiari mató a 50 personas. [1, 2]

Al respecto, una periodista de CNN hizo una pregunta que me pareció interesante: ¿Qué apoyo puede ganar el talibán haciendo estos atentados contra civiles? La respuesta no es simple, la separaría en tres partes:

  1. El modo de vida talibán y su política no tienen apoyo voluntario y mayoritario de los pakistaníes. No existe comunidad pakistaní que espere ansiosamente la llegada de los talibanes para adoptar su estilo.
  2. A los talibanes no le importa ganar apoyo. Les basta con ganar el miedo de la población [ver post anterior sobre cómo trabaja el talibán].
  3. Si bien el atentado no genera apoyo, puede dar a entender que es una respuesta a la actividad militar de la OTAN, ejércitos afganos y pakistaníes. Esto tiene que ver con que el talibán se expande cuando hay caos, confundiendo causas y consecuencias. Por ejemplo en este caso, el ejército de Pakistán estaba actuando intensivamente en Bagiari. Entonces las víctimas se alejan de las autoridades, porque relacionan de alguna manera su actividad militar con los actos terroristas.

Este caso refuerza la necesidad de diseñar una política population-centered en lugar de enemy-centered.

19
Mar
09

El avance del talibán

El talibán demuestra de nuevo su capacidad para trabajar con la población. En lo que va del año, dos importantes desarrollos documentan el avance terrestre de insurgentes integristas (genéricamente denominados talibanes).

  • El talibán llega a las puertas de Kabul. Distintos oficiales y miembros de fuerzas de seguridad afgana e internacionales cuentan la capacidad insurgente para atacar en la capital.

Como es sabido, la OTAN se ha estancado y no termina de encontrar la solución al problema. Mientras debaten si hay que dialogar, reforzar la policía o el ejército, cambiar la estructura política; los talibanes vuelven sigilosamente.

Esto evidencia la subestimada capacidad de los insurgentes afganos. No son una fuerza convencional, están y desaparecen. Vuelven cuando encuentran lugar. En los 1980s, los conscriptos soviéticos llamaron a los mujahedines “dukhi” (fantasmas), haciendo referencia a sus capacidades. No pueden ser enfrentados ni capturados convencionalmente, son una fuerza elusiva. [Hay que estar atento al tema y no darlo por terminado].

  • La segunda situación ocurre en Pakistán. El llamado talibán pakistaní llegó al valle de Swat, en la provincia de Sarhad, Pakistán. Es importante porque este valle está fuera de las áreas tribales federalmente administradas, donde alguna presencia radical es tolerada.

El caso de Swat lo vengo siguiendo hace meses, me pareció interesante porque pude observar en “tiempo real” la metodología de expansión. El método utilizado fue el mismo que describí hace dos meses. Se repitieron todas las etapas: combinaron ataques armados con mensajes a la población. Distribuyen las nuevas leyes sharia, y las aplican aleatoriamente; los castigos se hacen públicos para intimidar. Asesinatos de alto perfil (jefe de policía, político, etc) son cometidos y difundidos. Aumenta la sensación de desprotección, la población acepta las nuevas condiciones de vida.

El gobierno provincial aceptó la imposición de cortes islámicas, a cambio de paz con el talibán. Otras concesiones son el cierre de negocios a la hora de rezar y restricciones relacionadas al narcotráfico. Hoy las cortes islámicas comenzaron a funcionar oficialmente; el talibán ya cerró 200 escuelas en el valle.

Ejemplo de condena pública, intimida a la población que se desea controlar. En este caso, un miembro enmascarado del Talibán azota a latigazos a un carnicero que, según se dice, vendió la carne de animales sin someterlos previamente a ritos. (AFP)

Ejemplo de condena pública, intimida a la población que se desea controlar. En este caso, un miembro enmascarado del Talibán azota a latigazos a un carnicero que, según se dice, vendió la carne de animales sin someterlos previamente a ritos. (25/09/2008, Swat valley, AFP)

Situaciones como las arriba descriptas se seguirán repitiendo hasta que haya nuevas políticas. Lo que se necesita es una nueva estrategia que no confronte al talibán directamente. Hay que pasar de estrategias centradas en el enemigo a estrategias centradas en la población, porque lo que se necesita no es vencer al talibán, sino ganar a la población. Los talibanes lo saben, por eso atacan a la gente.

17
Mar
09

Deobandis

Aprovechando que mencioné la base religiosa del talibán, les cuento un poquito más del deobandismo.

Durante la era colonial, regiones aisladas de Afganistán fueron adoptando variaciones del islam cada vez más austeras. En contraste, las zonas conectadas del protectorado británico de India tendían a modificar el credo para que conviva con la modernidad británica. Teólogos musulmanes, principalmente de la ciudad de Deoband, India, desarrollaron un mensaje promoviendo la vuelta de la austeridad. El movimiento era una copia cercana del wahhabismo original.

Los primeros deobandis elaboraban largas listas de objetos y acciones prohibidos, hacían reglas de un minuto para memorizar a diario. Los talibanes siguieron esta forma didáctica de enseñar su versión del islam.

Las remotas áreas tribales afganas, que ya poseían elementos griegos, islámicos y sijistas, gradualmente aceptaron el deobandismo como otro elemento del mosaico étnico. Esta mezcla de elementos místicos se acomodaron a la organización social de las tribus, respetando a la autoridad local.

El deobandismo actuó como protección ante los misioneros sijistas, y se acomodaron particularmente a los códigos tribales pashtunes. Interpretación extrema de esta rama del islam fue la adoptada por los talibanes. El anhelo de la gloria pasada pashtun contribuyó a la aceptación de los talibanes y expansión del deobandismo u otras interpretaciones puristas.

Durante la jihad anti-soviética, miles de voluntarios árabes viajaron a Afganistán para ayudar en la lucha contra la invasión. De estos voluntarios, gran parte provenía de Arabia Saudita con su wahhabismo. Si bien el wahhabismo y el deobandismo afgano son similares, también tienen sus diferencias. Por ejemplo los afganos decoran levemente las tumbas con banderas verdes, flores y otros pequeños adornos, siguiendo una tradición sufí. Sin embargo los wahhabis prohíben cualquier decoración de tumba, porque es considerado adoración de falsos ídolos. En algunas ocasiones, los árabes arrasaban pequeñas comunidades para destruir sus tumbas. En viajes que se suponían de colaboración y hermandad, wahhabis y afganos chocaron por estos detalles, llegando a enfrentamientos armados y hasta muertes.

17
Mar
09

De afganos y saudíes

Estoy leyendo el libro Ghost Wars de Steve Coll, que trata sobre la historia de la CIA, Afganistán, los talibanes y Bin Laden, desde la invasión soviética hasta el 10 septiembre de 2001. A medida que avanzo en la lectura, me nace una extraña comparación entre Afganistán y Arabia Saudita.

La Casa de Saud llegó al poder de Arabia luego de una guerra entre tribus, en las décadas de 1920-1930. La milicia Ikhwan, de Abdul Aziz al-Saud, primer rey saudí del Estado moderno, era una hermandad religiosa violenta, extremista, que promovía el wahhabismo.

En Afganistán, cincuenta años después, la historia era similar. Emergía un movimiento extremo, basado en una rama anti-modernización del islam. El deobandismo era la base religiosa de los talibanes, consiste en que los musulmanes deben vivir de la misma manera que el Profeta, por lo tanto rechazar los lujos modernos.

La ayuda que brindó el gobierno saudí a los talibanes y otras tribus religiosas afganas a partir de 1970s es ampliamente conocida. Algunos de los objetivos de la ayuda eran políticos; entre ellos promover el islam sunnita, evitar la expansión de Irán, y aumentar la reputación del Departamento General de Inteligencia saudí (DGI) que invertía en causas que consideraba podían ser exitosas. Pero más allá de esto, había un componente emocional que relacionaba al Gobierno de Arabia Saudita y los Talibanes.

Cuando acabó la invasión soviética de Afganistán, comenzó otra guerra, la civil entre tribus y movimientos. El talibán buscaba la purificación de la estructura corrupta de gobernación. Los saudíes veían en los afganos un deseo sincero de limpiar la política. En cuanto a la violencia, el Príncipe Turki al-Faisal, director del DGI, creía que los talibanes irían madurando como tantos movimientos políticos de Medio Oriente. Después de todo, el moderno Estado de Arabia Saudita había nacido bajo el filo de las espadas Ikhwan y purificación wahhabi; y luego el movimiento extremista se moderó. Afganistán se purificaría a sí mismo, sería atormentada por el purismo islámico como Arabia Saudita siete décadas atrás.

En el fondo, cuando los sauditas miraba a los afganos se veían a sí mismos en un espejo, y no podían evitar sentir pena por ellos. Los gobernantes de aquel tiempo, eran nada menos que los hijos y nietos directos de Abdul Aziz al-Saud, fundador de Arabia Saudita (1932) que fue parte de las crudas guerras tribales de Arabia. Afganistán se estaba desangrando de guerra en guerra. Los Saud entendían a los afganos porque pasaron por lo mismo y estarían en la misma miseria que Afganistán de no ser por la aleatoria riqueza petrolera que les tocó.

22
Feb
09

Biogeografía y Osama bin Laden

Quería compartir este estudio hecho por profesores de biogeografía en la UCLA. La idea es ubicar a Osama bin Laden mediante la aplicación de teorías biogeográficas asociadas a la distribución de la vida y extinción.

Este grupo de científicos analiza el comportamiento de los seres humanos y su hábitat más probable. En este caso, se fijan en las características físicas, psicológicas y experiencias de vida de bin Laden, e intentan determinar su paradero. Por ejemplo: saben que Osama disfruta la privacidad personal, por lo tanto es probable que haya espacio entre las estructuras de su escondite; es un hombre alto (1,90 metros aproximadamente), entonces preferirá una construcción alta; tiene tendencia a valorar la protección física, se sentirá cómodo en  lugares con paredes de varios metros de alto.

También analizan otras variables, como su última ubicación confirmada, su condición física (es diabético), etcétera. Todo esto lo trasladan en lugares concretos, con coordenadas, aldeas y construccciones específicas.

Es muy interesante. Ver estudio [PDF].

27
Ene
09

Afganistán: Economía criminalizada

Ashraf Ghani es el ex Ministro de Finanzas de Afganistán (2002-2004) y probable candidato a Presidente en las próximas elecciones. En esta entrevista, dice que la economía del país ha sido “criminalizada”:

Narcotics has become something that is eating like a cancer through the fabric of society. Narcotics is becoming a larger part of a smaller economy rather than shrinking, becoming part — a smaller part of a larger economy.

Second, the impact of the money that is derived from narcotics is affecting other sectors of the economy. So instead of the economy becoming a level playing field where people find opportunity, this threat of force is haunting the economy.

And when sectors like banking again are used selectively to reward a number of narrow individuals instead of projects and programs that become critical to the development of the country, one is seeing the overshadowing of the legal economy by this criminalized sector.

Ghani se está refiriendo específicamente al cultivo de la planta de opio, o “poppy” (del inglés). El círculo sería el siguiente:

  • El gobierno central falla, no tiene autoridad fuera de Kabul, la policía no es suficiente y hay cierta tolerancia a la corrupción en la administración.
  • Ausencia del gobierno central facilita el movimiento del talibán en sociedades desprotegidas.
  • Los talibanes presionan (mediante night letters) a los afganos para que trabajen con opio, actúan con impunidad por la ausencia de autoridad. A cambio, los talibanes protegen a estos trabajadores. La situación se asemeja a la Edad Media, los nuevos señores feudales son los talibanes.
  • Algunos que resisten la extorsión talibana, son asesinados. Estos asesinatos se dan a conocer entre las sociedades como herramienta de intimidación. El mensaje recibido por los desprotegidos es “el gobierno central no nos ayuda, ni puede dañar a los talibanes. Si cedemos a las demandas de opio, por lo menos tenemos protección”.
  • De esta forma la economía se criminaliza, aumenta el cultivo de granos ilegales (narcóticos). Los desprotegidos saben que están haciendo algo ilegal, entonces son menos proclives a recurrir al gobierno en busca de ayuda y más propensos a cometer otras actividades ilegales (narcotráfico, insurgencia). El resultado final es una sociedad separada de la economía legal, y con temor a acercarse al gobierno. Así se debilita al gobierno central y el círculo vuelve a comenzar.
Ciclo de criminalización económica en Afganistán

Ciclo de criminalización económica en Afganistán

24
Ene
09

Los científicos sociales

Hay una tendencia creciente en los movimientos armados del mundo a transformarse en insurgencia. Incluso los grupos reconocidos o ciertos ejércitos regulares ahora diseñan planes para realizar guerrilla de resistencia en caso de que el enemigo rompa su organización.

Hasta los grupos terroristas, si quieren permanecer, se transforman en movimientos organizados cuya actividad armada consiste en actividades insurgentes más que terroristas.

En el mundo, especialmente en Medio Oriente, hay docenas de grupos denominados genéricamente como “terroristas islámicos”. Pero esta calificación no nos dice nada. No hay comparación alguna entre Hezbollah y terroristas chechenos; ni entre Hamas e insurgentes sunitas iraquíes.

Un análisis más cercano de la realidad permite ver que todos estos grupos tienen aliados, enemigos y objetivos diferentes. No existe la “jihad global”, sí existe una actividad insurgente en el mundo que no tiene coordinación internacional ni forman parte del mismo movimiento (el último gran grupo terrorista internacional fue al-Qaeda).

A medida que los grupos adoptan la táctica insurgente, se acercan a la población y trabajan con ella. Los ataques insurgentes no tienen como objetivo eliminar al enemigo; su meta es enviar mensajes a la población. Por ejemplo, en Afganistán el talibán realiza ataques esporádicos, no son constantes, van y vuelven de acuerdo a la situación. El mensaje que se envía es que el gobierno central y los ocupantes no los pueden desarraigar del lugar. Los tribales que ven esto, obtienen la impresión “el gobierno central no nos puede proteger”. Y es ahí cuando el residente local ve a los insurgentes como una alternativa protectora al gobierno central.

En Iraq, las distintas insurgencias también envían mensajes a la población. Estos grupos buscan influir (motivando o aterrorizando) en los civiles para obtener apoyo popular, porque si lo logran no pueden ser vencidos.

Si bien comparten este elemento distintivo de la insurgencia, cada grupo es distinto. Incluso si están en el mismo país, los tipos de mensajes que quieren enviar y sus destinatarios van a ser diferentes. Veamos Iraq: la insurgencia duleim, la nacionalista sunita y la de Muqtada al-Sadr poseen distintas motivaciones y objetivos.

Cada insurgencia en cada lugar debe ser tratada de una forma independiente. No existe una solución militar contra-insurgente genérica. Para tratar esta nueva (o no tan nueva) amenaza se necesitan científicos sociales. Historiadores, psicólogos, sociólogos, antropólogos, etc, modifican la guerra y la redefinen en sus términos.

Para Estados Unidos, la Guardia Republicana nunca fue un enemigo de altura, y así se probó; en pocos días el régimen de Saddam Hussein colapsó. La verdadera amenaza de las fuerzas aliadas eran los combatientes irregulares. Esta clase de enemigo ya había probado ser problemática para Estados Unidos hace 40 años. No se la puede vencer utilizando aviones y armas de alto calibre.

La situación en Iraq se volvió desastrosa, refugiados, limpieza sectaria y al límite de una guerra civil. Entonces, se decidió aplicar (con buenos resultados) la conocida “surge”. En el blog ya analicé el fenómeno social de la surge, una estrategia que no es tan militar como nos la presentan.

La surge es un trabajo casi exclusivo de los científicos sociales. Es más, el 75% de la implementación de la surge no es militar. Estos científicos están capacitados para trabajar en las esferas sociales requeridas en cada caso, discernir dónde está el origen del apoyo a la insurgencia, y finalmente diseñar puntos de intervención. Un ejemplo gráfico de esto, son los bucles de retroalimentación de Kilcullen, que estoy posteando regularmente.

Veamos dos ejemplos concretos de cómo los científicos sociales influyen en un campo de batalla:

  • En Afganistán. Antes de conducir operaciones en un área determinada, los soldados se sientan a merendar con los líderes tribales y ven qué necesitan: coranes, abrigos para la nieve, un dínamo hidroeléctrico. Los estadounidenses consiguen esos elementos a cambio de promesas de apoyo local. Entonces, horas después del combate, entregan los elementos para demostrar que se obtienen mejores resultados cooperando. Así ganan los estadounidenses, los tribales, y se aliena a los talibanes.
  • Un ejemplo de Iraq. Los soldados estadounidenses van a la mezquita de un líder hostil pero dejan sus armas en la entrada. El anfitrión dice: “Veo que dejaron sus armas. ¿Cómo saben que no los voy a capturar y tomarlos de rehenes?”. El científico social del grupo responde: “Porque si lo hicieras, no tendrías honor”. El iraquí sorprendido sonríe y les da la bienvenida a la mezquita. A partir de ahí pueden charlar.

Es interesante ver cómo los científicos sociales encuentran un lugar tan importante en los conflictos. Y personalmente me entusiasma, porque yo voy en camino a ser uno.

17
Nov
08

Soluciones para Afganistán

Me gustan las ideas de David Kilcullen (consejero del Departamento de Estado de EEUU, militar australiano y antropólogo) sobre Afganistán. Esta semana estuvo en el programa de Fareed Zakaria y escribió para The New Yorker.

Kilcullen propone cambiar el foco de la guerra en Afganistán. De combatir al enemigo a proteger la gente. El principal problema, según él, es que el nuevo gobierno afgano es inefectivo y corrupto; por lo tanto pierde apoyo de la gente y de la comunidad internacional rápidamente.

The classical counterinsurgency theorist Bernard Fall wrote, in 1965, that a government which is losing to an insurgency isn’t being out-fought, it’s being out-governed. In our case, we are being both out-fought and out-governed for four basic reasons:

  1. We have failed to secure the Afghan people.
  2. We have failed to deal with the Pakistani sanctuary that forms the political base and operational support system for the Taliban, which creates a protective cocoon around senior al Qaeda and Taliban leaders.
  3. The Afghan government has not delivered legitimate, good governance to Afghans at the local level.
  4. Neither we nor the Afghans are organized, staffed, or resourced to do these three things; partly because of poor coalition management, partly because of the strategic distraction and resource scarcity caused by Iraq, and partly because, to date, we have given only episodic attention to the war.

(en el artículo los 4 puntos están desarrollados)

La guerra en las áreas rurales demanda un número importante de recursos y personal, logran dañar parcialmente a al-Qaeda y a los civiles. Pero no le da a los afganos ninguna sensación de seguridad porque dejan desprotegidas las ciudades, donde el talibán aprovecha para ocupar los espacios vacíos.

Combatir en áreas remotas y rurales es contrario a la seguridad que se pretende dar a los afganos. Por ejemplo Kandahar y Lashkar Gah, las dos ciudades más importantes del sur, han sido abandonadas por completo y el talibán ocupó espacios vacios. Allí, ya hay trece cortes islámicas para ocuparse de conflictos civiles; lo que demuestra una clara ausencia del nuevo Estado afgano.

Otro problema es que Estados Unidos está entrenando a la policía afgana como si fuera un ejército. Están preparados para combatir talibanes, pero no para ejercer la tarea propia del policía en centros poblacionales.

Para el tema de Pakistán, Kilcullen organiza la política antiterrorista en tres términos. A largo plazo, fortalecer el Estado pakistaní. A mediano plazo, actividades anti insurgente. A corto plazo, lo que llama “counter-sanctuary strategy”.

Los dos artículos son muy recomendables, y ayudan a comprender la complejidad de un conflicto que generalmente es simplicado en las discusiones. Hay que diferenciar talibanes ideológicos de ocasionales, y los miembros de al-Qaeda; así como las diferencias étnicas y tribales. Además de, por supuesto, conocer la historia. Los afgananos pashtun son particularmente sensibles a las invasiones…

09
Nov
08

Afganistán, cementerio de imperios

No me gusta abusar del copy/paste, pero quería compartir la opinión de este hombre. En el programa de Fareed Zakaria, Brent Scowcroft habla sobre la situación en Afganistán.

ZAKARIA: Both candidates were in favor of sending more troops in. Yet, as you know, Afghanistan is a kind of graveyard of empires. Foreign troops are not particularly welcome. And there is at heart a big political problem, which is that the Pashtun feel that they want to be represented, or they want to take over parts of the country and run it themselves. What should we do?

SCOWCROFT: I believe we have tended to look at Afghanistan as just another Iraq. It’s not. It’s very different.

Afghanistan has never had a strong central government. It’s been a loose coalition of tribes and other ethnic or tribal groups, presided over by a loose central government with a nominal king, frequently, and so on.

By trying — by investing Karzai with all the attributes of a strong central government, I think we’re going too far. And my sense is that we ought to now reach out.

The Taliban is not completely unified. Al Qaeda is there, but in small numbers. We ought to reach out to the different combatant groups and see whether we cannot structure something, which would be Afghanistan sort of the way it was after the Soviets left.

They never were able to put anything together. But we should not replicate what the Soviets did. You know, they had a government which was compliant with them. They were unable — with three times the number of troops that we had — to deal with Afghanistan.

We need to take a lesson from that.

Estoy de acuerdo. Esa región no puede ser controlada por nadie. El último que lo logró fue Alexandros III de Macedonia, hace 2300 años. Desde entonces, sucesivos imperios lo intentaron y fallaron.

10
Oct
08

Diplomacia saudita

Notable la influencia de Arabia Saudita en todo el mundo musulmán. Cuando quiere, puede; desde Líbano hasta Afganistán.

A finales de Septiembre, Arabia Saudita auspició un diálogo por la paz en Afganistán. El encuentro fue secreto, representantes del gobierno afgano y de talibán se reunieron en Mecca (demuestra la importancia que le da el Rey Abdullah). Es el primer encuentro entre estos dos “enemigos”. La base: ambos acordaron que la única solución es el diálogo, no la pelea.

Faltó el Mullah Omar, líder de los talibanes. Según los reportes, los talibanes que quieren negociar se estarían separando de al-Qaeda.

Este esfuerzo saudita demuestra la preocupación por el posible expansionismo iraní en Afganistan (igual al que ocurrió en Iraq). También significa el reconocimiento de lo débil que se ha vuelto Pakistán y casi su descarte como aliado.

The Economist publicó un artículo muy bueno sobre los éxitos y fracasos de la diplomacia saudita y su rol como peacemaker en la región.