Revisando el libro “Accidental guerrilla“, redescubrí el diagrama de la tríada de gobierno tribal de los pashtuns, que creo cobra mayor relevancia a medida que la guerra de Afganistán llega a su fin. Así que compartiré los diagramas y haré una breve explicación del tema.
La distribución del poder en las tribus pashtunas es informal y basada en la tradición. Este sistema de poder está compuesto por tres pilares:
- Jirga, asamblea de ancianos/sabios tribales que delibera y toma decisiones colectivas.
- Mullah, cabeza del establishment religioso (o ulema shura).
- Representante o intermediario del gobierno, agente político aprobado por el gobierno central.
Esta organización puede ser comparada con la división de poderes de una república occidental: la jirga es el poder legislativo, el mullah y su establishment el judicial, y el representante de gobierno el ejecutivo. Este sistema es bastante igualitario, todos los que lo componen tienen igual autoridad y nadie le puede decir a otro individuo qué hacer. Excepto en caso de guerra, donde un líder temporario es designado por la jirga, un desarrollo excepcional similar al dictator romano.
Las acciones de los pilares están fuertemente limitadas por la opinión pública, que tiene la última palabra, por lo tanto actúan por consenso. La igualdad política se extiende a la vida social, los miembros de la tribu no se ven a sí mismos como seguidores de algún mullah, anciano tribal o representante, sino como miembros de una asociación libre.
La dinámica es la siguiente. La mayoría de la población tribal, los que no ocupan cargos en los tres poderes, ejercen un “rol inter-jerárquico” (concepto del antropólogo Max Gluckman). Se inclinan hacia algunos de los pilares para escalar socialmente y obtener beneficios. Cuando perciben que alguno de los pilares está ganando demasiado poder, se inclinan hacia otro poder para equilibrar y evitar la acumulación de poder.

Tríada de gobierno tribal. Fuente: David Kilcullen, The accidental guerrilla (Scribe, 2009), p.80
Guerra, caos, corrupción e irrupción del movimiento talibán erosionan esta estructura de poder. Tradicionalmente, el mullah media entre tribus, facilita la resolución de conflictos, su poder proviene de estudios y habilidades interpersonales, pero no del linaje familiar, o ascendencia al Profeta (como el caso árabe). Es una persona respetada, pero de bajo nivel social.
El movimiento talibán otorga al mullah un poder mayor al que tenía. Con apoyo militar y económico, el mullah pasa a ubicarse por encima de los otros dos pilares, crea una red clientelear que genera disputas entre los líderes tribales y desplaza al representante de gobierno. El mullah, antes un simple intermediario, se convierte en comandante.

Tríada de gobierno tribal interrumpida. Fuente: David Kilcullen, The accidental guerrilla (Scribe, 2009), p.82
Con terror e intimidación, el mullah se eleva en el sistema. Los líderes tribales pierden influencia; se dividen entre aquellos favorecidos por el mullah, y aquellos perjudicados. Estos últimos formarán una oposición al talibán que puede aliarse con la OTAN y el gobierno central. El representante de gobierno, es eliminado o reemplazado por otro del talibán. La población que ejercía el rol inter-jerárquico, está intimidada por las reglas sociales del talibán y sólo tiene dos opciones: inclinarse a la estructura infiltrada/reemplazada por el talibán o unirse a los tribales opositores, lo que significa guerra.
Uno de los efectos de las intervenciones soviética, talibana, americana, afgana, pakistan en territorio pashtun a ambos lados de la línea de Durand, es el desplazamiento de población. Los desplazados perdieron contacto con su linaje y no tienen lugar en otras tribus. Los desplazados toman al movimiento talibán como su propia tribu, ellos componen las milicias permanentes que intervienen apoyando a los mullahs que inician el proceso de erosión de la organización de poder tribal.
Fuente:
David Kilcullen, The accidental guerrilla (Victoria, Australia: Scribe, 2009), p.77-87
Max Gluckman, Inter-hierarchical roles: professional and party ethics in tribal areas in South and Central Africa, en M.J. Swartz (editor), Local level politics: social and cultural perspectives (Chicago: Aldine, 1998)