Hace unos días describí las razones que llevarán a la caída de Hamas. Esta vez, quería comentar cómo va a ser esa caída y el futuro de la organización.
Partimos de que Hamas trascendió la calificación de grupo terrorista. Su actividad se convirtió en un movimiento de bases sociales. Funciona con caridad, enseñanza, ayuda y un revivir de los valores musulmanes. Actualmente, Hamas está en un proceso de transición: de grupo a organización, es decir la ideología del movimiento políticamente organizada. Es similar al camino que transitó Hezbollah en la última década.
Entonces Hamas como grupo no puede ser destruído, porque ya no existe como tal. Evolucionó y se fusionó con una parte de la sociedad. A partir de ahora, Hamas será una parte de los palestinos. Sus líderes pueden ser asesinados, su infraestructura destruída, pero no su ideología.
Muchos insisten con que Hamas es de carácter irreconciliable; pero no es cierto. Israel ya vivió la misma batalla pero con otro movimiento palestino, la Organización para la Liberación de Palestina. Sus miembros -liderados por Yassir Arafat- llevaban a cabo ataques terroristas sobre civiles y eran considerado por Israel, el peor enemigo.
La OLP tenía una postura nihilista, rechazaba el derecho a existir de Israel. Fue fundada tres años antes de 1967; “liberación de Palestina” no se refería a la Ribera Occidental o Gaza, sino al territorio de Israel, a su destrucción. La lucha armada y el terrorismo eran las opciones elegidas para lograr el objetivo.
Sin embargo, hoy la OLP es reconocida por el Estado de Israel y el mundo como la representante oficial del pueblo palestino habilitada para negociar una solución final. Entonces ¿qué cambió en la OLP que pasó de organización terrorista a compañera de paz? El cambio fundamental, fue que Arafat renunció al terrorismo y reconoció al estado de Israel. Sólo a partir de ahí se pudo empezar a construir una solución mediante la negociación.
Pero el camino hacia el cambio de táctica no fue fácil ni corto. La OLP tardó más de 20 años, desde su fundación, en renunciar al terrorismo. Los líderes palestinos se dieron cuenta que no podían ganar mediante la fuerza. En este caso, la acción militar israelí indujo al cambio que generó el espacio político para la negociación. Israel quebró la voluntad de los terroristas para solucionar el problema negociando.
Es importante destacar que la lucha armada de la OLP no obtuvo ninguna concesión de Israel durante esos años. En cambio, cuando renunció al terrorismo, logró reconocimiento, acuerdos, liberación de presos, policía propia, manejo de sus ciudades y hasta una Autoridad Nacional, el paso previo al Estado.
La historia de la OLP, podría asemejarse a Hamas, si así lo decide el movimiento terrorista. A Hamas le esperan dos destinos:
- El de la OLP, en particular Fatah. Hamas renuncia al terrorismo y reconoce a Israel. A partir de ahí puede ser parte de las negociaciones y la Autoridad Nacional Palestina.
- El del Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General. Los miembros huyen y resisten desde el exilio. Se rearman en otro país y performan atentados terroristas esporádicamente. Nunca alcanzan el “esplendor” previo y permanecen como un grupo marginal.
A pesar de las similitudes con la OLP, hay dos elementos en el movimiento Hamas que son diferentes.
El liderazgo de la OLP no era religioso. Si bien algunos de sus fundamentos estaban basados en referencias al islam, la meta era política. La base social (a veces religiosa, a veces no) se diferenciaba de los líderes, quienes separaban claramente política y religión. Hamas no posee esa distinción. Meta, religión y gente se fusionan. En el liderazgo, la línea entre islam y política también es borrosa, aún.
La segunda diferencia entre ambas organizaciones es la naturaleza de sus líderes. OLP tenía un líder indiscutible, que contaba con el apoyo de todos. Al mismo tiempo estaba conformada por facciones y sus respectivos líderes. Era una organización vertical pero compacta, con sólida base social y cercanía entre los extremos. Hamas es más bien una organización horizontal, sin muchos escalafones. Desde 2007 se está “verticalizando” y diversificando, el progreso es visible pero no determinate. Además, Hamas no posee un líder carismático, popular e indiscutido como lo fue Arafat.
Esos dos elementos pueden forjar un tercer destino mucho más incierto. Pueden hacer que Hamas no se “modere” ni se “rinda”, y siga la batalla hasta el final. Dado ese caso, la guerra entre Hamas e Israel se acercará al concepto guerra total. Esta opción será la más perjudicial para los civiles, sobre todo los palestinos que sufrirán una guerra extendida en su territorio con Hamas escondiéndose como civiles.
La acción militar de Israel sirve para proteger a sus ciudadanos y quebrar la voluntad de los terroristas. La solución definitiva al conflicto es política. El gobierno israelí repite que está abierto al diálogo con Hamas si abandona el terrorismo; porque sabe que los movimientos no se destruyen, se transforman.