Me sorprende (o no) el grado de desconocimiento que hay sobre Medio Oriente. No hablo del groso de la población, sino de gente que supuestamente se dedica a temas de Medio Oriente. Desde “analistas” hasta importantes políticos estadounidenses.
Inexplicablemente, la percepción de que Siria es un país islámico está instalada. No hay nada más erróneo que eso. La población siria, gran parte musulmana sí, tiene un grado de secularización muy superior al del resto de la región. Siria no sólo tiene un gobierno baathista, sino que es cuna del partido; y uno de sus tres pilares es la secularidad.
Otro tema de inadmisible confusión, es la relación con el terrorismo islámico. Siria está muy lejos de ser un nido de terroristas, o una lugar de instrucción islámica que exporta terrorismo. Muchos se sorprenderían si supieran que Siria es uno de los países que más combate al-Qaeda, que era el mayor colaborador de Interpol, y que evitó una revolución islámica de Hezbollah en Líbano.
Para aprender, no queda otra que leer. Hoy les traigo dos artículos sobre la realidad de Siria:
- Slow road for Damascus.- Sydney Morning Herald.
Describe brevemente varios temas de la actualidad siria. Tanto la dictadura y sus acciones; como la parte social. - How Syria’s Assad is steering his country out of isolation.- Der Spiegel.
Dividido en tres partes. La primera describe la situación política internacional del país y su status de “pariah”.
La segunda, la situación de los derechos humanos. En una entrevista con Hassoun, el Gran Mufti de Siria, es notable la moderación y protección de otras minorías religiosas.
La última parte, sobre democratización, asesinatos políticos y posiblidad de paz con Israel.






