Al inicio del conflicto dije que Turquía podía tener una participación importante como mediador. El Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, intentó mediar entre las partes, pero no lo logró. La actuación de Turquía combinó aciertos y errores propios de la inexperiencia.
Por un lado, Erdogan propuso soluciones sólidas; por el otro, tuvo frases desafortunadas. No hay que olvidar que algunas de estas frases pudieron haber sido “para la tribuna”; dado que una protesta anti-israelí de 30.000 personas tuvo lugar en Ankara, y otras menos numerosas pero integradas por islamistas en todo el país. También hay que tener en cuenta las elecciones municipales de marzo, ya hay afiches en el país que intentan desacreditar a Erdogan mostrando una imagen de él dándose la mano con Ehud Olmert.
Las declaraciones de Erdogan fueron las más duras de Medio Oriente; eso debilitó la habilidad de ser un mediador justo. Es decir, rompió uno de los pre-requisitos del mediador: mantener distancia de las partes. Turquía se alejó de Israel y se acercó demasiado a Hamas.
De la columna “Turkey’s harsh criticism of Israel raises questions” (JTA). Soli Ozel, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Bilgi de Istambul, comenta: “La elección de lenguaje que hizo Erdogan presenta a Turquía como lista para llevar las demandas de Hamas al Consejo de Seguridad; incapaz mantener distancia por igual de ambos lados. Esto presenta a Ankara como un jugador menos efectivo de lo que realmente es y debe ser. Restringe la habilidad de Turquía para jugar un rol activo en lo que ocurre. Daña la credibilidad de Turquía”.
Sin embargo, no cayó en el error de Mauritania y Qatar, cortar relaciones con Israel. Ali Babacan, Ministro de Relaciones Exteriores, aclaró: “Mediación es una relación de confianza… prestamos mucha atención a mantener los canales de comunicación abiertos. Si se van a resolver los problemas, será a través del diálogo. [...] Cortar relaciones con Israel, en el nombre del populismo o para satisfacer ciertos círculos, dañará la región”.
En el parlamento turco también pidieron cortar relaciones con Israel, y Erdogan respondió: “Quisiera recordarles, a aquellos que piden congelar relaciones con Israel, que administramos la República de Turquía, no un almacén”.
Turquía también enfrenta una dificultad extra, tiene que hacerse lugar en un ambiente ya copado por Egipto. Ahmet Davutoglu -enviado de Turquía a Medio Oriente- ya dio algunas pistas de dónde va a estar actuando. Dijo que su país mediará entre Hamas y la Autoridad Nacional Palestina.
Pero hay un campo más inmediato y concreto en el que Davutoglu estuvo trabajando silenciosamente. Turquía fue clave en las charlas entre Hamas y Egipto, cuyas relaciones están en el punto más bajo de las últimas décadas.
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