A una semana de la reforma de la constitución turca, no hubo grandes reveses. Tengo la impresión que la mayoría de las críticas a la reforma no se basaban en el contenido de la misma, sino en la única suposición de que modificar el poder judicial era danino per se; sin considerar que una reforma judicial podría ser beneficiosa. La Unión Europea (UE) y Estados Unidos felicitaron a Turquía por la reforma; aunque la UE insiste en que una constitución completamente nueva es necesaria previo a la inclusión en el bloque. Otros, dicen que la reforma es el primer paso en un camino de modernización democrática en Turquía, sobre todo si Erdogan desde su posición de ganador abraza a la oposición con diálogo y refuerza la sociedad civil.
Veamos un poco los puntos que se estuvieron manejando en la prensa local e internacional:
Today Zaman (Turquía): “Alarma para los líderes de la oposición tras la derrota en el referéndum”. Acusaciones cruzadas entre los partidos opositores por la reforma. A su vez, los votantes culpan a los líderes partidarios de no saber articular una oposición. En algunos casos, se aceleran fracturas internas en los liderazgos de los partidos.
Hurriyet Daily (Turquía): “Hacia la Segunda República Turca”. Sorprende el diario opositor con esta opinión favorable. Turquía se dirige a la abolición de la “semi-democracia” que el poder judicial y militar impusieron en 1960. Reivindica al movimiento liberal de los 90s (0,5% de los votos en las elecciones de 1994), y su apuesta por la “Segunda República Turca”. Turcos conservadores y liberales se aliaron por fuera de la estructura kemalista.
New York Times (EEUU): “Una Turquía más democrática”. El diario dice que Obama hizo lo correcto al felicitar a Turquía por la reforma. Pero para que funcionen las nuevas libertades, los líderes deben estar a la altura. La reforma demuestra que Turquía está lista para entrar a la Unión Europea, “Europa no puede seguir armando excusas” sentencia la editorial.
Washington Post (EEUU): “Turquía se está volviendo más o menos democrática?”. La respuesta no es tan obvia. Aunque la retórica de los críticos es exagerada, las acciones de Erdogan (como impuestos cuestionables) son una causa de preocupación. Erdogan está listo para ganar la reelección, tras la cual habrá más reformas. “Si él desea mover a Turquía hacia Occidente, Erdogan deberá perseguir esas reformas [libertades de religión, expresión y para las minorías kurdas]resistiendo la tentación de quitarle independencia al poder judicial”.
Stephen Kinzer en Huffington Post (EEUU): “Nueva Turquía”. La reforma puede ser positiva, pero Erdogan hizo poco para calmar los temores de los detractores. Necesita trabajar sistemáticamente para buscar consenso social en temas sensibles, especialmente aquellos de religión y democracia. De lo contrario, la reforma parecerá una toma de poder, que polarizará la opinión pública y afectará el remarcable crecimiento económico turco.
The Economist (Londres / Internacional): “Erdogan gana de nuevo”. “No hay forma de vencerlo. [...] De nuevo persuadió a millones de turcos para que lo apoyen”. Críticos dicen que es el nuevo sultán, pero exageran. Turquía se encuentra en medio de reformas históricas, y el fracaso de la oposición para entender este momento explica por qué sigue perdiendo en las elecciones. La revista advierte sobre la libertad de expresión, y termina diciendo que mientras el problema kurdo exista, Turquía no podrá ser una democracia saludable.


