Ashraf Ghani es el ex Ministro de Finanzas de Afganistán (2002-2004) y probable candidato a Presidente en las próximas elecciones. En esta entrevista, dice que la economía del país ha sido “criminalizada”:
Narcotics has become something that is eating like a cancer through the fabric of society. Narcotics is becoming a larger part of a smaller economy rather than shrinking, becoming part — a smaller part of a larger economy.
Second, the impact of the money that is derived from narcotics is affecting other sectors of the economy. So instead of the economy becoming a level playing field where people find opportunity, this threat of force is haunting the economy.
And when sectors like banking again are used selectively to reward a number of narrow individuals instead of projects and programs that become critical to the development of the country, one is seeing the overshadowing of the legal economy by this criminalized sector.
Ghani se está refiriendo específicamente al cultivo de la planta de opio, o “poppy” (del inglés). El círculo sería el siguiente:
- El gobierno central falla, no tiene autoridad fuera de Kabul, la policía no es suficiente y hay cierta tolerancia a la corrupción en la administración.
- Ausencia del gobierno central facilita el movimiento del talibán en sociedades desprotegidas.
- Los talibanes presionan (mediante night letters) a los afganos para que trabajen con opio, actúan con impunidad por la ausencia de autoridad. A cambio, los talibanes protegen a estos trabajadores. La situación se asemeja a la Edad Media, los nuevos señores feudales son los talibanes.
- Algunos que resisten la extorsión talibana, son asesinados. Estos asesinatos se dan a conocer entre las sociedades como herramienta de intimidación. El mensaje recibido por los desprotegidos es “el gobierno central no nos ayuda, ni puede dañar a los talibanes. Si cedemos a las demandas de opio, por lo menos tenemos protección”.
- De esta forma la economía se criminaliza, aumenta el cultivo de granos ilegales (narcóticos). Los desprotegidos saben que están haciendo algo ilegal, entonces son menos proclives a recurrir al gobierno en busca de ayuda y más propensos a cometer otras actividades ilegales (narcotráfico, insurgencia). El resultado final es una sociedad separada de la economía legal, y con temor a acercarse al gobierno. Así se debilita al gobierno central y el círculo vuelve a comenzar.



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